“Not all the smart people work for you. Innovation thrives when you open your borders and let others help.”
— Henry Chesbrough, creador del concepto de Innovación Abierta
En 2017, abrimos las puertas de la fábrica en la que yo trabajaba como nunca antes se había hecho. Literalmente. Invitamos a startups, universidades, centros tecnológicos, estudiantes y consultoras a vivir en primera persona los retos que enfrentaba la producción industrial en pleno inicio de la era 4.0. Así nació Breaking FAB, nuestra interpretación de la innovación abierta aplicada al corazón de una fábrica de automóviles.
Toda esta iniciativa fue firmemente apoyada y apadrinada desde las más altas esferas de la dirección. Esta iniciativa se enmarcaba dentro de la estrategia de producción, de la que ya os hablé aquí.
¿Por qué lo hicimos?
En plena transformación digital, comprendimos que no podíamos afrontarla solos. La velocidad de los cambios, la diversidad de tecnologías emergentes y la complejidad de nuestros procesos industriales exigían repensar cómo innovábamos. Inspirados en el modelo de Open Innovation de Chesbrough, decidimos crear un marco de colaboración con talento externo, pero adaptado a nuestra realidad operativa y cultural. Así nació Breaking FAB como un evento-manifiesto, pero también como una plataforma de colaboración con vocación de continuidad.
Un evento, muchos mundos convergiendo
El 26 de octubre de 2017, 325 participantes de perfiles muy diversos visitaron nuestras instalaciones en Martorell. Recorrieron nuestras líneas productivas, escucharon de primera mano los retos reales de nuestros equipos y conocieron las barreras tecnológicas, organizativas y humanas que queríamos superar.
Distribuidos en tres recorridos distintos, los asistentes conocieron 16 desafíos clave, todos con una estructura clara: situación actual, situación deseada y limitaciones reales. Más allá de las cifras, lo importante fue el espíritu: compartimos vulnerabilidad, y eso generó confianza.
Tras el evento, en solo tres semanas recibimos 120 propuestas de solución. Muchas de ellas derivaron en pilotos, colaboraciones estables y hasta la creación de nuevos ecosistemas de innovación, como el que lanzamos con una startup especializada en realidad virtual.
Un modelo con propósito: los focos de innovación como brújula
Lo que hizo especialmente potente a Breaking FAB fue su alineación con una visión estratégica clara. No se trataba solo de abrir la fábrica a ideas externas, sino de hacerlo con dirección, con foco, con una brújula que marcara hacia dónde queríamos evolucionar como sistema productivo. Esa brújula fueron los nueve focos de innovación, que sirvieron de marco para diseñar los retos, seleccionar propuestas y transformar ideas en impacto real. En este artículo puedes encontrar más detalle sobre estos focos.
Por ejemplo, desde el principio sabíamos que necesitábamos romper los silos y trabajar de forma más abierta y transversal. Así nació la plataforma Innovation Platform, que permitió lanzar retos con trazabilidad y KPIs en tiempo real, y sobre todo generó una nueva cultura: una en la que el conocimiento circula, las barreras caen y el orgullo interno se multiplica. Fue el pilar de nuestra nueva cultura digital y conectada.
A nivel de herramientas de trabajo, algunos proyectos impulsados a partir del evento, como el uso de realidad virtual en pruebas de montaje o la creación de plataformas colaborativas para la gestión de proyectos, reforzaron nuestra visión de un entorno de trabajo digital, donde lo físico y lo virtual se integran para acelerar la toma de decisiones.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del Global Colour Matching Management, un proyecto nacido directamente de Breaking FAB, que conectó a proveedores y equipos internos para asegurar la coincidencia cromática en tiempo real. Una prueba clara de que es posible construir una red eficiente entre proveedor, fábrica y cliente, y que el foco de conectividad en el ecosistema industrial no solo era una tendencia, sino una necesidad operativa.
También abordamos retos relacionados con inteligencia artificial y analítica avanzada. Entre las propuestas recibidas, destacaron varias orientadas a predictive analytics, como asistentes cognitivos capaces de aprender de los expertos en estampación y sugerir soluciones a problemas de calidad. Fue nuestro primer contacto real con herramientas como Watson, y nos abrió la puerta a una nueva forma de tomar decisiones. En aquella época la Inteligencia Artificial Generativa aún era un sueño, ahora claramente había sido la protagonista en este reto.
En otros casos, los retos se centraron en la mejora de procesos productivos mediante tecnologías como la impresión 3D o la sensórica avanzada. Gracias a estas iniciativas exploramos nuevos materiales, prototipos más representativos y formas más ágiles de validar diseños, contribuyendo a hacer nuestra producción más robusta y eficiente.
No menos relevante fue nuestra apuesta por el control de procesos en tiempo real. En áreas como la estampación, se propusieron sistemas de termografía que no solo detectaban grietas, sino que aprendían a predecirlas y ajustaban automáticamente los parámetros de la máquina. El dato en vivo como herramienta de mejora continua.
Asimismo, aprovechamos el evento como un campo de pruebas para ideas que requerían ser simuladas antes de implementarse. De ahí nacieron conexiones con nuestros proyectos de fábrica digital y simulación de flujos, que nos permitieron validar propuestas sin afectar la operación real.
El seguimiento en tiempo real fue otra línea prioritaria. Varias propuestas buscaron facilitar el acceso a datos clave del taller desde interfaces móviles, usando incluso comandos por voz, como en el proyecto eQSoV, facilitando la trazabilidad de los procesos sin interrumpir el trabajo manual.
Por último, la automatización avanzada también tuvo su espacio. Se presentaron ideas de startups enfocadas en robótica móvil y automatización logística, como el uso de vehículos LGV para automatizar la carga y descarga de trenes, que luego se tradujeron en pilotos reales.
Claves del éxito: más allá del entusiasmo
Los resultados tangibles fueron importantes, pero lo que realmente hizo posible el éxito de Breaking FAB fue algo más profundo:
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Colaboración real con Compras y Servicios Legales, quienes ayudaron a definir nuevos procesos para facilitar la contratación ágil de soluciones innovadoras, respetando al mismo tiempo los marcos de Compliance y Propiedad Intelectual.
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Un equipo dedicado (el Smart Factory Team) con foco en orquestar innovación en producción y calidad.
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Agilidad organizativa: trabajamos con plazos cortos, decisiones rápidas y mentalidad de prototipo.
Y sobre todo, un cambio de mindset: aprendimos a mirar más allá de nuestras fronteras sin miedo a perder control, y con ganas de aprender del otro.
Del evento a la plataforma: institucionalizando la apertura
Tras el éxito inicial, Breaking FAB evolucionó hacia una plataforma de innovación abierta, disponible online, donde cualquier colaborador externo puede acceder a los desafíos reales de nuestras fábricas y proponer soluciones de forma continua. Esto permitió:
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Ganar agilidad, al no depender de eventos puntuales.
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Atraer talento global, más allá de las limitaciones geográficas.
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Centralizar y trazar todo el proceso, profesionalizando nuestra manera de colaborar con el ecosistema.
Lo que aprendimos (y que nunca olvidaremos)
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El talento interno brilla si se le da espacio
Aunque el objetivo era atraer talento externo, una de las grandes sorpresas fue descubrir el potencial inmenso que teníamos dentro. La implicación de los voluntarios —antes, durante y después del evento— fue espectacular. Su motivación, creatividad y compromiso sacaron lo mejor de muchos. Breaking FAB actuó como catalizador de orgullo, propósito y energía interna. -
Querer llegar a todo puede acabar desenfocando
En nuestro afán por impactar al máximo, definimos nada menos que 16 retos de innovación. Fue demasiado. No calibramos bien la carga de trabajo que suponía y nos costó llevarlos todos a término. El embudo de innovación es claro: muchas ideas mueren por el camino. Y eso está bien, pero hay que tener foco. Si pudiéramos repetirlo, probablemente habríamos elegido tres retos clave, bien definidos, con equipos y recursos ya comprometidos desde el inicio. -
Como evento de marca y atracción de talento, fue un bombazo
Más allá del resultado operativo, Breaking FAB nos posicionó como un referente industrial abierto, innovador y humano. Su eco fue tal que, en febrero de 2018, recibimos el premio al mejor programa de desarrollo de talento en la feria Advanced Factories de Barcelona. Fue un reconocimiento a una nueva forma de entender la colaboración industrial.
El valor de abrir (otra vez)
Breaking FAB no fue un experimento aislado. Fue un cambio de paradigma que dejó huella y sentó las bases de cómo entendemos hoy la innovación en nuestras fábricas. Y aunque hubo errores, el aprendizaje fue profundo.
Como decía Chesbrough, no todos los que pueden ayudarte trabajan para ti. Y nosotros añadiríamos: ni siquiera sabes cuántos de los que ya trabajan contigo están esperando que les dejes intentarlo.
Aquí tienes un video del evento.